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Ayudo a mujeres trabajadoras a ser conscientemente productivas para conciliar vida personal y profesional
PREFIERO MI VIDA ESTRESANTE
QUIERO SABER CÓMO

Qué te ofrezco

¿Te sientes estresada y no sabes por qué? O quizá ya sabes por qué pero no sabes cómo gestionarlo…

¿Sientes que no tienes el control de tu vida, que te pierdes en mil actividades pero no te encuentras a ti misma?

¿Eres una mujer “multitarea” y sientes que no llegas a todo?

¿Llevas tiempo intentando tener una vida más calmada y has probado de todo, pero no avanzas?

¿Te han dicho mil veces que necesitas yoga, meditación, mindfulness y distintas técnicas de relajación pero eso no va contigo?

Yo también he estado ahí, yo también llevaba una vida estresada y ¡no lo sabía! Yo también me sentía arrastrada por el ritmo frenético y pensaba que la culpa era de otro. Yo también quería controlarlo todo desde fuera. Yo también he sido multitarea y pluriempleada, y me abandoné a mí misma. Yo también he probado yoga, meditación, mindfulness y sentía que me faltaba algo…

Porque también he estado ahí y ahora estoy aquí, en CAlma, quiero y puedo ayudarte. ¡Porque tú te lo mereces!

Coaching con Alma es para ti si…

ERES

activa

vivaz

luchadora

comprometida

la alegría de la huerta

pero a veces

TE SIENTES

estresada

angustiada

sin energía

desmotivada

sin chispa

• Si sueñas con una vida más satisfactoria y equilibrada, con tiempo para ti y lo que es importante para ti

• Si te has dado cuenta de que entre lo que HACES hoy en día y lo que te gustaría SER hay un abismo…

• Si estás dispuesta a ser la protagonista de este cambio en tu vida, responsabilizarte del proceso y dedicarte tiempo para vivir tu sueño…

Te ofrezco CAlma, Coaching con Alma

Coaching personal

Procesos de coaching


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Vivir con Alma

Formación

Formación en Productividad Personal con CAlma


Formación en competencias y habilidades

Patricia Palomar Recio

Soy Patricia Palomar Recio, coach certificada por ASESCO (CAC Nº 10811) y formadora.  Soy vital y sensible, alocada y responsable, perseverante –que no cabezota– y muy proactiva y auténtica. O al menos eso dicen de mí;)

Me apasiona la conexión con las personas. Es el hilo conductor de mi vida y trayectoria profesional primero como intérprete, después en el ámbito de la cooperación al desarrollo y posteriormente en la enseñanza. De este periodo, también rescato que soy Licenciada en traducción e interpretación (inglés y francés) y me defiendo en otros idiomas (lengua de signos española, hindi, italiano, etc), cursé un Máster en diplomacia y relaciones internacionales y el Certificado de aptitud pedagógica. Si quieres saber más a nivel académico y profesional de mis vidas anteriores (en las que, como puedes ver, estaba aquejada de titulitis;)), puedes pinchar aquí

En esta vida que conscientemente he elegido vivir me he formado en coaching cursando un Máster en Coaching, inteligencia emocional y relacional y ciencia cognitiva de la Universidad de Alcalá y soy practitioner en PNL con el Instituto de Potencial Humano. No son los títulos lo que me aportan la experiencia que quiero compartir contigo en CAlma, sino las vivencias que me ofreció la vida y que me han llevado a ser lo que soy hoy en día: coach personal y formadora en productividad personal consciente. Todas estas experiencias las resumo en mi teoría de Los Seis grados de unión

Testimonios

La paz viene de dentro, no la busques fuera

Buddha

Blog

Entrevista por Cristina Ramón:”El autoconocimiento es la base de la productividad”

Hoy tengo el placer de compartir esta magnífica entrevista de la mano de una compañera a la que ya conoces porque ha sido invitada en otras ocasiones a este blog: Cristina Ramón de www.larevoluciondelcorazon.com. Si todavía no conoces el trabajo de Cristina, te cuento que es especialista en ayudar a emprendedores, mentes libres, a vencer sus miedos a la hora de desarrollar su proyecto (Puedes descargarte un ebook gratuito sobre \"Los 13 errores invistibles que minan tu confianza\" haciendo click aquí). Cristina, cree firmemente en el poder de conectar con nuestro corazón para alcanzar nuestros objetivos, lo que está muy alineado con la idea que subyace a Coaching con Alma.
No es sólo una entrevista sobre Productividad Personal con CAlma ;es un compendio de experiencias personales, enseñanzas de la vida, cómo he ido venciendo mis miedos y mejorando mi forma de trabajar, y por supuesto consejos y herramientas de productividad.

En el índice de contenidos más abajo puedes localizar las píldoras de información claves, por si no puedes ver la entrevista entera (dura 36minutos), ¡aunque yo no me perdería ni un minuto! Te invito a compartir en los comentarios qué tres aprendizajes te llevas de esta entrevista y cuál es la primera acción que podrías tomar para empezar a ser más productiva.
Índice de contenidos.
6:25 Cuando te lanzaste a emprender como coach, ¿qué obstáculos te encontraste?
13.40. ¿Qué recomendarías a otros emprendedores que están empezando?
15:20. ¿Qué es para ti la productividad?
19:35. ¿Por qué tenemos tanto estrés?
25:25. ¿Cuáles son los enemigos de la productividad?
29.00 A nivel práctico, ¿qué tips nos darías para ser más productivas?

Charlas gratuitas “Aprende a conciliar reconciliándote contigo misma”

¿Tienes la sensación de que te faltan horas y no puedes con todo?¿Te pasas el día haciendo mil cosas y acabas agotada e insatisfecha? 
¿Te gustaría aprender a conciliar vida personal y profesional? 
¿Sacar más tiempo en tu día a día para ti sin sentirte culpable? 
Tienes la oportunidad de descubrir cómo dar respuesta a estas preguntas en mis próximas charlas gratuita sobre Productividad Personal con CAlma

Martes 17 de abril de 2018 a las 19.00h, en Espacio Azul (C/Enrique Larreta, 1. 1ºB,  Madrid)
Miércoles 25 de abril de 2018 a las 19.00h, en Yoga Cuatro Caminos (C/Guipúzcoa, 11. 1ºDcha, Madrid)

En estas charlas entenderás la diferencia entre la mera gestión del tiempo y cómo ser conscientemente productiva con el fin de tener tiempo para conciliar vida personal y profesional. Descubrirás cómo podrías ser más productiva sin agotarte en el proceso, qué te ha estado limitando al gestionar tu tiempo de una forma más eficiente y menos estresante, mediante algunas herramientas que forman parte del programa de Productividad Personal con CAlma desarrollado con la metodología C.A.L.M.A.E.X. Entenderás por qué es importante reCONCILIARse con una misma primero para aprender a conciliar, con la metodología de C.A.L.M.A.I.N. En definitiva, compartiré contigo contenido de mucho mucho valor ¡Te espero!

No olvides confirmar tu asistencia escribiendo a calma@coachingconalma.es

 

¿Por qué procrastinamos?

Uno de los principales obstáculos en la productividad es la procrastinación o la tendencia a posponer tareas que tenemos que hacer. El primer paso es ser consciente de que procrastinamos y en qué tipo de tareas lo hacemos. Para explicarnos los motivos de la procrastinación y cómo vencerla, hoy he invitado a mi blog a Cristina Ramón de La Revolución del Corazón, quien cree firmemente en el poder de conectar con nuestro corazón para vencer nuestros miedos y alcanzar nuestros objetivos.
https://www.youtube.com/watch?v=b-sRi8Jx83g&t=62s
Más abajo te indico dónde localizar las píldoras de información claves, por si no puedes ver la entrevista entera (dura 33minutos), ¡aunque yo no me perdería ni un minuto! Además, Cristina tiene un regalo para ti. Su guía gratuita \"Los 13 errores invisibles que minan tu confianza al emprender tu proyecto\", que puedes descargar en La Revolución del Corazón 
Te invito a compartir en los comentarios qué tres aprendizajes te llevas de esta entrevista y cuál es la primera acción que podrías tomar para superar la procrastinación.
Índice de contenidos
02:40-04:20 Diferencia entre estar ocupada y ser productiva
05:00-06:45 ¿Te valoras por lo que haces o por lo que eres?
07:25-08:24 La importancia de cuidar de una misma como parte del sistema de productividad
10:00-10:45 1er caso de procrastinación: ¿ante quién respondes?
10:45-11:45 2º caso de procrastinación: cuando buscas la aprobación externa
11:45-12:40 3er caso de procrastinación: cuando no te sientes capaz
12:40-14:45 4º caso de procrastinación: miedo a exponerte
14:45-15:35 5º caso de procrastinación: miedo a equivocarte
15:35-20:30 La importancia de las creencias
20:45-22:55 Cómo se vence la tendencia a procrastinar
23:50-25:00 La importancia del propósito
25:00-25:50 Conocerse para identificar tus sombras
25:50-27:00 La importancia del lenguaje
27:00-28:15 Respeta tu ritmo
28:15-30:00 Delegar o buscar un sistema de apoyo
30:05-32:00 La importancia de la aceptación

¿Por qué trabajo con y para mujeres?

¿Por qué trabajo con y para mujeres? es una pregunta que me han planteado en diversos entornos, tanto hombres como mujeres, a la que respondo con gusto explicando mis argumentos, pues me parece que todo cuestionamiento (sea externo o interno) siempre es positivo. Y al dar mi respuesta, me gusta pensar que de una forma u otro también contribuyo a despertar conciencias. No obstante, no sería del todo honesta si no dijera que hay una parte de ese cuestionamiento que me duele: ¿por qué no voy a poder trabajar para mujeres? O lo que es lo mismo, ¿por qué tengo que justificarme?
El artículo de hoy está escrito a partir de estas reflexiones y de mi implicación personal y profesional en las movilizaciones sociales en torno al Día Internacional de la Mujer. Este artículo responde a este porqué y tiene un para qué: para que no deje de hablarse de este tema una vez pasada la tan señalada fecha.
Trabajo ayudando a mujeres trabajadoras a conciliar vida personal y profesional, a ser más productivas no para demostrar su valía, sino para tener tiempo para disfrutar de sí mismas. Porque las mujeres en la sociedad actual occidental se ven inmersas en un circuito de carrera que recorre todas las esferas o ámbitos en los que quieren (o se obligan a) estar presentes, que reduce el tiempo disponible para sí mismas y aumenta su nivel de estrés e insatisfacción. El comentario más común ante esta afirmación es que hoy en día los hombres también se ven sometidos a estas presiones, máxime cuando cada vez es más habitual que el rol de cuidador y ama de casa también sea desempeñado por hombres. Esto es demostrable con cifras que por supuesto no son cuestionables. En este artículo no voy a hablar de brecha salarial (una de las principales razones por las que me manifesté la semana pasada), ni de techo de cristal, ni de la atribución social del rol de cuidadora, ni de discriminación de género en general. Todos estos factores obligan a las mujeres a dedicar más horas, más esfuerzos, más energía a destacar en su ámbito profesional, para demostrar su valía, sin dejar de querer destacar también en su rol como pareja, como hija, como amiga, como madre, etc. Sobre esta “necesidad” de ser superwoman en todos los ámbitos de la vida ya profundicé en el artículo “Paso de ser superwoman, ¿y tú?”, que tiene mucho que ver con la desigualdad de género.
Así pues, si no son estos aspectos los que abordo en este artículo, ¿cómo respondo a la pregunta y argumento mi dedicación especial a las mujeres? La contribución de la mujer a la sociedad a lo largo de la historia ha pasado en gran medida desapercibida, ya que o bien interesaba que no se visibilizara o bien en muchas ocasiones es difícil mostrarla. Baste señalar el gran papel que han desempeñado siempre las mujeres que ejercían el rol de amas de casa o las parejas o compañeras de figuras eminentes cuyo éxito fue atribuido exclusivamente al hombre (a pesar de que sin la colaboración de la mujer no habría sido posible). Sin embargo, no pretendo hacer un recorrido histórico; mi intención es centrarme en casos prácticos, del día a día, en los que quizá te sientas reflejada. A la hora de valorar el trabajo o contribución de la mujeres, existen factores “invisibles”, difícilmente demostrables en cifras –porque no se traducen en comportamientos visibles tampoco–, y que de hecho ni siquiera algunas mujeres son capaces de identificar y menos aún expresar. Me refiero a la carga mental y emocional de las mujeres, que explica en muchos casos el alto nivel de estrés (y de ansiedad o depresión, desafortunadamente en algunos casos) con el que vivimos.
¿En qué consiste esta carga mental y emocional? Dependiendo de las diversas facetas que desempeñe la mujer en su vida, esta carga mental y emocional estará generada por unas actividades u otras. Tomemos como referencia el siguiente arquetipo: mujer trabajadora (por cuenta ajena o cuenta propia), cuyo nucleo familiar está compuesto por ella misma sólo o por ella en una relación de pareja heterosexual (con o sin hijos), y con compromisos con la familia extensa, círculo social o en el ámbito laboral. Ante este escenario, lo más habitual (que no quiere decir que sea la única realidad que se da) es que la mujer esté pendiente de muchas cuestiones “logísticas” (a saber, qué apuntar en la lista de la compra, cómo mejorar el ambiente en el departamento en el que trabaja, cuándo hay que cambiar las sábanas, qué regalarle a los amigos comunes, cuándo toca la vacuna del niño o del perro, cómo cuadrar la reunión de la oficina con recoger al niño del colegio, cómo podría ahorrar en la factura de la luz, etc). Si prestamos atención, estos ejemplos no hacen referencia a quién ejecuta estas tareas (es decir, quién hace la compra, quién recoge al niño, quién cambia las sábanas, etc), sino que son ejemplos de pensamientos o pre-ocupaciones antes de realizar tales tareas. Algunas teorías explican esta tendencia y capacidad de la mujer a estar pendiente de todos estos aspectos desde un punto de vista antropológico (el rol de mujer cuidadora del hogar y la familia frente al rol del hombre cazador o proveedor de alimento). Sea como fuere, la realidad actual es que es mayor el porcentaje de mujeres que de hombres que diariamente tiene en mente estas cuestiones, siendo esta una ocupación mental y emocional difícilmente cuantificable, y por tanto invisible. Sin embargo, lo que sí se ven son los efectos de esta carga mental y emocional, que van desde la irritabilidad o intranquilidad al estrés o la ansiedad, desde una leve sensación de malestar a una gran sensación de vacío o insatisfacción, desde sentirse ignorada o inútil a frustrada por no ver reconocida esta preocupación e implicación. Y probablemente si se analizara desde fuera la situación que vive esta mujer arquetipo en una relación heterosexual, no se vea desigualdad: quizá la carga de tareas esté repartida de forma equitativa, quizá sea una mujer reconocida en su ámbito laboral, quizá tenga una vida social plena, etc. Y sin embargo, la mujer siente continuamente que arrastra un peso que no sabe identificar de dónde procede. Es el caso de muchas de las mujeres que acuden a mí: sienten los efectos, los síntomas, e intentan analizar sus comportamientos y no encuentran la raíz de su estrés o ansiedad. Por ello, trabajo muchísimo el autoconocimiento, la observación del diálogo interno, de los pensamientos y emociones, para posteriormente incidir en las acciones. Una vez hecha una radiografía de tus patrones internos puedes entender mejor por qué tienes ciertos comportamientos, pero si trabajamos sólo sobre tus comportamientos estamos tocando tan sólo la punta del iceberg, lo que se ve, y nos estaríamos olvidando de toda una parte más profunda, invisible a veces pero esencial que explica en gran medida las sensaciones de estrés, intranquilidad, ansiedad, etc.
Si a esta carga mental y emocional en principio invisible le sumamos aquellos otros aspectos más visibles que englobamos bajo los conceptos arriba señalados como desigualdad laboral, brecha salarial, atribución social del rol de cuidadora, etc, la carga es extremadamente pesada. Con todo y con ello, la cuestión es que en el día a día de las mujeres no existe esta división formal en dos categorías que yo acabo de describir (visible e invisible) y ambas se entremezclan a la hora de responder a preguntas como “¿quién deja de trabajar si el niño se pone enfermo?; ¿quién cuida de los padres de ambos miembros de la pareja cuando se hacen mayores?; ¿de cuántas horas (o minutos) al día dispone cada miembro de la pareja para su propio ocio/cuidado/descanso?” Porque las respuestas a estas preguntas quizá no te gusten y te incomodan (tanto si eres mujer como si eres hombre), por eso trabajo con y para mujeres, para ayudar a las mujeres a visibilizar su aportación y sentirse satisfechas por lo que son y no sólo por lo que hacen.
Me encantará leer tu opinión al respecto y tus cuestionamientos, pues como he dicho siempre son fuente de reflexión y de despertar conciencias.

3 prácticas de mindfulness que te sorprenderán

Muchas personas me preguntan cómo se puede llevar una vida mindful o consciente en medio de la vorágine en la que estamos inmersos hoy en día . En el artículo de hoy comparto contigo 3 prácticas de mindfulness o atención plena que nunca imaginarías que son tales, pero que a mí me ayudan a llevar una vida más consciente ( y están muy alejadas de sentarse a meditar, te lo aseguro).
En primer lugar, considero pertinente recordar la diferencia entre meditación y mindfulness, que en ocasiones se suelen confundir. Mindfulness es una práctica oriental, especialmente –que no exclusivamente– de la tradición budista, importada a occidente por Jon-Kabat Zin en los años 70. El concepto de mindfulness que se ha extendido en la actualidad está basado en la meditación vipassana, una antigua técnica de meditación de la India que consiste en tomar conciencia del momento presente. Es decir, se trata de enfocar la atención en los pensamientos, emociones, sensaciones corporales del momento presente, sin juzgarlos, desde la plena aceptación. Por utilizar un paralelismo, sería como observar con un microscopio sin interpretar qué hacen los organismos que observas. Esta observación o atención plena, por tanto, se puede poner en práctica en cualquier momento ante cualquier situación y no requiere de una preparación previa o de complejos protocolos.
La meditación es una práctica en la cual el individuo aprende a autoregular la mente para alcanzar estados mentales que proporcionen paz interior, bienestar y tranquilidad, mediante la gestión de los pensamientos y emociones. El fin último es alcanzar un estado de conciencia superior que no sea vea perturbado por las experiencias sensoriales o cognitivas. La excelencia en la meditación, como en cualquier disciplina, se adquiere pasando por distintos niveles. La práctica meditativa más común o más reconocible en el imaginario colectivo se realiza estando sentado en la posición de loto. No obstante, hay muchas formas de practicar meditación y también muchos tipos: meditación centrada en la respiración, de la compasión, del sonido primordial, vipassana, etc.

Cuando se practica mindfulness se está meditando pero no siempre que se medita se practica mindfulness.

Así pues, teniendo claro que practicar mindfulness no implica sentarse a meditar (aunque puede ser una de las opciones), es importante también entender que existen prácticas formales e informales. De hecho, un ejemplo de práctica formal de mindfulness es la meditación vipassana. Por otro lado, las prácticas informales de atención plena son innumerables, pues suponen cualquier actividad que hagamos prestándole total atención, siendo conscientes de los movimientos, sensaciones, pensamientos, emociones que estamos sintiendo o experimentando en ese momento.
Y precisamente, hoy quiero compartir contigo tres de esas prácticas informales que a mí me ayudan muchísimo a entrenar la atención plena y la concentración.
La primera es ir en moto; ¡sí,sí, como lo lees! Empezar a conducir la moto es una de las prácticas que más me están ayudando a entrenar la atención plena en el momento presente. Si conduces un coche, imagino que te identificarás con esos momentos en los que vas en piloto automático: te sabes la ruta de memoria, cada curva, cada semáforo, así que mientras conduces haces la lista de la compra, programas el fin de semana, vas recordando la discusión con tu jefe o estás soñando despierta. En parte somos capaces de hacer esto porque muchos de los movimientos necesarios para conducir son ya hábitos insconscientes y no requieren de nuestra atención. Pero en parte también lo hacemos porque el habitáculo del coche nos hace sentirnos más protegidos. En la moto eso desparece por completo y la sensación de vulnerabilidad (sobre todo si eres principiante como yo) es mucho mayor por lo que tu organismo se pone en alerta. Es esencial ser consciente en todo momento de lo que ocurre a tu alrededor (los coches que cambian de carril sin dar el intermitente, los peatones que cruzan fuera del paso de cebra, el estado del asfalto –si está mojado, si hay gravilla–), pues de todo ello depende tu seguridad. Así pues, desde que me preparo para subir a la moto (abrigarme, ponerme el casco, los guantes, etc) empiezo a practicar mindfulness: presto atención para ser consciente de que he hecho todo lo que debo hacer. Y cuando empiezo a rodar, mi atención está al 100% enfocada en los movimientos y en mi entorno. Pocas veces entro en piloto automático con la moto porque sé que de ello depende mi seguridad. Esto es ser mindful: ser consciente de tu momento presente.
La segunda práctica de atención plena al momento presente la he descubierto también recientemente: cuando canto en el coro, estoy totalmente presente (¡sí, finalmente me apunté a coro para superar una de las creencias limitantes de las que hablo en mi sección Sobre mí: que no podía cantar!. Ahora sé que si yo puedo cantar, todo el mundo puede cantar, jajaja). Lo que quiero compartir contigo no es sólo este logro, sino que es una actividad que absorbe toda mi atención. Me doy cuenta de que cuando estoy calentando la voz, preparando los músculos faciales, cantando, escuchando a la profesora.... estoy 100% presente, atendiendo a mi respiración, a cómo cambia mi voz en cada nota, etc. Es casi como un estado de flow, como lo describe Mihály Csíkszentmihályi en su libro homónimo.
Y la última práctica de mindfulness que he incorporado ya a mi vida es la preparación para salir de casa. Antes yo era el ejemplo más gráfico de la mujer “totally unmindful” (totalmente insconsciente) –si me sigues en las redes sociales, verás que he ido poniendo ejemplos de actos insconscientes que no nos ayudan bajo el hashtag #superwomantotallyunmindful–. Trabajo en casa pero tengo que salir para actividades muy diferentes (ir a una reunión, para la que cojo la tablet y mi agenda, ir a clase de lengua de signos para la que cojo el cuaderno, ir a coro para lo que cojo las partituras, baloncesto con la equipación, etc...). Por tanto, si en el momento de salir de casa no soy plenamente consciente de mis actos, lo que puede pasar es que me olvide de algo o peor aún, no recuerde si he cogido eso que necesitaba o cerrado la puerta de la cocina (teniendo perro, es más que recomendable para evitar sustos), y pierda mucho tiempo en volver a comprobarlo, etc. Así que mis salidas de casa son otro de los momentos en los que estoy con atención plena (ni pensando en lo que voy a hacer ni pensando en lo que ha pasado: presto atención a cada movimiento). Ya se ha convertido (afortunadamente) en una rutina.
Quizá estés pensando que estas prácticas tan contidianas no pueden ser prácticas de mindfulness. La palabra mindfulness está rodeada de cierto halo místico, espiritual, oscuro o cuanto menos incomprensible (aunque sólo sea por el hecho de que está en inglés). Sin embargo, el mindfulness es algo muy natural, al alcance de todos, de hecho, presente en todos nosotros desde que nacemos. Los niños son gran ejemplo de ello, al estar inmersos en sus juegos y experiencias sin pensar en el tiempo, sin construir una historia mental alrededor de una experiencia. Simplemente la viven. Con el tiempo vamos perdiendo esa capacidad de ser consciente de cada movimiento, pensamiento y emoción, y nos enganchamos a los pensamientos rumiativos. Pero se puede volver a experimentar ese estado de plena conciencia en el día a día, lo que no quiere decir que sea fácil o inmediata. Tan sólo requiere fuerza de voluntad, y perseverancia, porque es un entrenamiento constante de la “mente mono” acostumbrada a ir saltando de un tema a otro y a reaccionar ante cualquier estímulo, como te explicaba en el artículo ¿Por qué estoy hasta el moño de la multitarea?. ¿Cuál es esa actividad que haces más en piloto automático? Piénsalo por un momento: ¿eres consciente de las cosas que haces de forma insconsciente? Te animo a elegir una de ellas y durante una semana estar alerta para hacerla de forma consciente, prestando atención a cada movimiento, emoción o pensamiento que surge, sin juzgarte. 

No soy vaga: soy flexible y me respeto

Estas dos últimas semanas he experimentado varios “imprevistos” que me han permitido afianzar la importancia de la flexibilidad para ser más conscientemente productiva. En este artículo me gustaría compartir estas experiencias contigo y contarte cómo las he afrontado, sin tacharme a mí misma de “vaga”.

En primer lugar, la flexibilidad es uno de los pilares de la Productividad Personal con CAlma en el sentido de ser respetuosa con una misma, con tu ritmo y tus momentos. No siempre estamos igual de energía, de ánimo, de fuerza de voluntad, y es importante tenerlo en cuenta. Como sabes, este año, mi propósito de año nuevo consiste en volver a correr una carrera de 10km (en este video, explico por qué es un propósito relacionado con la productividad y cómo es mi plan de acción). Hace dos semanas, cuando estaba en la fase del plan de acción que consistía en correr 2kms 3 días a la semana, noté que tenías las piernas muy cargadas, me dolían mucho las rodillas y en general estaba muy cansada y no me sentía con vitalidad (cuando el objetivo de salir a correr era justo lo contrario). Evidentemente, algo de cansancio y que mi cuerpo se resienta es normal (pues lo estaba llevando a un ritmo al que no estaba acostumbrado), pero yo me dí cuenta de que mi cuerpo me estaba hablando: no era normal que me dolieran tanto las rodillas. Así que, conscientemente, decidí que la semana siguiente iba a respetar más mi cuerpo y a escucharlo. Mi idea no era abandonar el propósito de año nuevo, sino “adaptarlo” siendo flexible y sin castigarme por no pudir cumplir el plan de acción que me había fijado. Se podría decir que esto era un pequeño imprevisto: no había sido capaz de prever que quizá mi cuerpo no podría seguir el ritmo que yo pretendía. Pero ante esta situación, tenía la disyuntiva de o bien castigarme a mí misma arrepintiéndome o abandonando el propósito, o bien, ser flexible y respetar mi cuerpo. Y opté por esta última, sin por ello criticarme o juzgarme. Ante esta situación, algunas personas pueden pensar que básicamente me estoy dejando llevar por la pereza, que soy una vaga y lo justifico disfrazándolo de “flexibilidad”. La diferencia radica en que yo soy consciente de por qué y para qué lo hago, y no ha implicado abandonar mi propósito de año nuevo, sólo remodelarlo porque no podía cumplirlo como yo había previsto. Todo plan de acción requiere revisión, para lo que resulta muy útil fijarse indicadores de éxito que te permitan saber qué grado de cumplimiento llevas.

En segundo lugar, la flexibilidad es esencial para ser más productiva por el carácter cambiante de la vida. Ante esta afirmación, también suelen alzarse voces que comentan que si siempre soy flexible ante lo que me acontece en la vida, me estaría dejando llevar, estaría reaccionando y no respondiendo. Esta afirmación es parcialmente cierta: efectivamente, si me dejo llevar siempre por los imprevistos, entonces contradigo otro de los pilares básicos de la Productivida Personal con CAlma: planificar y programar. La cuestión está en que esa planificación y programación incluya una cajita para los imprevistos, y además, que sepamos calibrar o priorizar el grado del imprevisto que surge. Por ejemplo, hace dos semanas (aparte de la decisión de rebajar mi ritmo de correr porque me dolían las rodillas), la vida me trajo un imprevisto con MAYÚSCULAS, una de estas cosas que bajo ningún concepto puedes prever cuándo va a llegar a tu vida (pero sí que va a llegar). Un poco como las nevadas de la semana pasada: no se puede prever cuándo va a llegar, pero si tienes una cajita de imprevistos, su llegada no trastoca tanto tu planificación y programación. Pues bien, ante este imprevisto con mayúsculas (muy positivo, por cierto), opté por ser flexible una vez más: aparté ciertos asuntos que no eran tan urgentes (sin descuidarlos en exceso para que no se convirtieran en una urgencia o un imprevisto dentro de unas semanas) y remodelé mi planificación de trabajo y de cumplimiento del propósito de año nuevo. Una vez más, la clave es ser consciente y no hacerlo estando en piloto automático, reaccionando, sino respondiendo con una elección consciente (lo que implica también responsabilizarse de las consecuencias de esa elección) ante la nueva circunstancia que se te plantea en la vida. A veces no está tan clara la línea para distinguir si es un imprevisto con mayúscula (que requiere que en ese momento le dediques toda tu atención) o es un imprevisto que podía haber sido previsto o un imprevisto que puede esperar. La clave es tomar conciencia de por qué ha llegado ese imprevisto a tu vida, si era tan imprevisto o se podría haber impedido, y una vez que lo hayas categorizado, ubicarlo en tu escala de prioridades. De esta forma, estarás respondiendo con flexibilidad (y responsabilidad) ante la nueva circunstancia y se rebajará también tu posible sentimiento de culpa por no estar cumpliendo tu planificación y programación tal y como habías previsto.

Por tanto, hay una gran diferencia entre ser vaga y ser flexible y tomar decisiones conscientes que te permitan afrontar las situaciones con serenidad y sin sentimiento de culpa. Aún así, descubrir que se tiene tendencia a la vagancia no es delito, supone simplemente tomar conciencia de un aspecto de ti (no ERES vaga, sino que a veces tienes comportamientos perezosos). La semana pasada una clienta me comentaba que creía que era vaga y precisamente por eso se afanaba en trabajar tanto y tanto. Esta creencia podría explicarse en parte por su sombra (una parte de ella que no acepta y que ha ocultado), o en parte simplemente porque a veces somos excesivamente críticas con nosotras mismas y nos sale el juicio antes de intentar entendernos. No soy vaga, soy flexible y me respeto. Y tú, ¿cómo afrontas los imprevistos de la vida? ¿eres flexible o te criticas? Te invito a reflejarlo en los comentarios

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¿Consigues o persigues? Ya has identificado algo que te gustaría mejorar para ser más conscientemente productiva, ya has concretado tu deseo en un objetivo … ¿Y ahora qué?  También te acompaño en el proceso de conseguir tus objetivos, por supuesto con CAlma :) Descárgate esta guía gratis (haz click en la imagen) que te ayudará a trazar un plan de acción para conseguir aquello que te propongas

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Hay una mañana dentro de ti esperando a estallar en la luz

Rumi

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