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10 motivos por los que se te resisten tus propósitos de año nuevo (parte 1)

La estadística (que tampoco hay que interpretarla a pies juntillas, pero sí ofrece algo de información) apunta a que el 88% de los propósitos de año nuevo se quedan en aguas de borraja, el 25% de las personas abandona su propósito en la primera semana y pasados 6 meses menos de un 50% sigue intentando conseguir el objetivo.

En el artículo de la semana pasada donde te hablaba del propósito de año nuevo que te ayudará a cumplir las demás, comenté uno de los motivos por los que los propósitos de año no suelen cumplirse. En el artículo de hoy te comparto otros 4 motivos más:

  1. Te fijas varios objetivos o propósitos de año nuevo a la vez. De esta forma, se dispersa tu energía y foco. Incorporar o cambiar un hábito implica crear nuevas conexiones neuronales, lo que requiere constancia y una buena dosis de energía. Si esta se dispersa en varios objetivos, la sensación de cansancio y agotamiento será mayor antes porque estás intentando crear nuevas rutas neuronales a la vez. Concentrar la energía en un sólo objetivo es una estrategia más rentable.

  2. Son objetivos muy ambiciosos y poco realistas. No hay nada reprobable en tener ambición por mejorar, querer estar en mejor forma, tener mejor salud, más dinero… ¡al contrario! La cuestión está en que fijarnos metas demasiado grandes nos puede desanimar antes de tiempo, porque no puedes comprobar tu progreso a corto plazo y la tentación de rendirse antes es mayor. Por ejemplo, si yo quiero hacer una carrera de 10km. en febrero de 2018, quizá esté pensando en salir a correr 5km la primera semana de enero, 7km la última semana de enero, y la primera de febrero ¡ya debería estar corriendo los 10km como una triatleta! Probablemente este objetivo no sea muy alcanzable para mí en este momento (que llevo meses sin correr más de 2km) y cuando corra los 4km en enero, me sentiré muy frustrada porque no estoy en forma y los 10km los veré como algo imposible. La idea no es forzarse a conseguir el objetivo, sino DISFRUTAR del camino cuidando de mí y queriéndome, respetando mi ritmo, mi cuerpo, etc. Un objetivo menos ambicioso pero más realista sería plantearme hacer una carrera de 5km en marzo y entonces, según me encuentre al conseguir este miniobjetivo, fijaré la fecha para el próximo escalón: los 10km.

  3. Los propósitos se quedan en un sueño. En ocasiones nos quedamos en esta primera fase de soñar, visualizar, desear… y no nos ponemos en acción. A algunas personas les encanta idear, soñar, diseñar proyectos, estrategias, negocios…y por lo general muchos a la vez, pero pocas veces dan el siguiente paso y los ponen en marcha. Seguro que conoces a alguna persona que tiene muchísimas ideas y a quien le encanta contártelas, una tras otra, y vuelve a la primera, y le da otra vuelta… y así eternamente, porque pocas veces le has visto manos a la obra. Esas ideas suelen quedarse en aguas de borraja… Son personas que ya se sienten satisfechas con tener estas ideas, que obtienen (falsa) recompensa sintiendo que tienen ideas, personas que están enganchadas a ese nivel de activación mental, de producción de pensamientos… Eso es lo que les llena, aparentemente. Son personas para las que la expectativa genera más satisfacción que la realización.… y pasar a la acción no les compensa. Si quieres cambios y mejoras en tu vida, es esencial pasar a la ACCIÓN. Esto no implica lanzarse a lo grande y empezar la casa por el tejado, sino escoger una pequeña acción, un miniobjetivo que una vez conseguido, por pequeño que sea, te haya acercado más a tu meta.
  4. No te fijas un plan de acción. En la línea de la idea anterior, es necesario fijarse un plan de acción para que el sueño se convierta en un objetivo alcanzable. Aparte de pensar en la acción más pequeña e inmediata que puedes hacer (y para evitar el efecto gaseosa que se produce al empezar cualquier cambio), lo recomendable es dividir tu objetivo en pequeños mini objetivos, pequeñas acciones que puedas lograr en menos tiempo (un día o una semana) y que, a medida que las realizas, te vayan acercando más a tu objetivo (=sueño). Superar cada peldaño no sólo hará que tu objetivo esté más cerca, sino que te permitirá sentir que estás progresando, verás resultados a corto y medio plazo y esto te ayudará a mantener la motivación.
  5. Repites las mismas acciones. Lo que muchas veces ocurre cuando pasamos a la acción es que repetimos el mismo patrón de comportamiento, hacemos las mismas acciones pero con más intensidad… tendemos a pensar que es cuestión de falta de constancia o perseverancia, o de no haberlo intentado lo suficiente… Probablemente en algunos casos se deba a esto, pero en otros muchos se debe a que no somos capaces de hacer las cosas de otra manera, de ver el otro camino que nos llevaría a la misma meta. Y por eso acabamos pidiendo que “cambien los demás” o “cambie el año”, porque tú pones todo de tu parte y piensas que no hay nada más que puedas hacer. No se trata de que cambies tú, tus valores, tus ideas, lo que tú persigues, tus sueños, sino de que cambies de perspectiva para poder ver otras formas de hacerlo y quizá descubras que necesitas incorporar otras capacidades o habilidades para poder desarrollar ese objetivo. Por ello, te animo a que, al fijarte los propositos de año nuevo, revises las acciones que ya has intentado anteriormente para conseguir esos propósitos que se te resisten año tras año y pruebes nuevas vías.

    La acción más pequeña es mejor que la intención más grande


Hasta aquí el artículo de hoy. En el próximo artículo continuaremos analizando por qué nos cuestan los propósitos de año nuevo o cualquier objetivo que nos fijamos. Te animo a que me cuentes en los comentarios si te identificas con alguno de estos motivos.


2 opiniones en “10 motivos por los que se te resisten tus propósitos de año nuevo (parte 1)”

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