¡UNETE a la Comunidad en CAlma!


Te invito a unirte a la Comunidad en CAlma, un espacio donde compartir consejos, reflexiones, trucos para llevar una vida más consciente, plena y serena. Recibirás en tu correo los artículos de mi blog, así como información sobre servicios o programas nuevos e invitaciones a charlas y formaciones.

Al suscribirte, podrás descargarte de forma totalmente gratuita la Guía para mujeres trabajadoras proactivas con ganas de CAlma “Conoce tu día a día”, que forma parte de mi programa Vivir con CAlma exterior.

No esperes más para compartir tus experiencias con otras mujeres con ganas de CAlma. Te animo a unirte a esta gran Comunidad en CAlma suscribiéndote a mi lista de distribución

¡YA CASI ESTAMOS!

Sigue los pasos y en breve recibirás la guía gratuita

1

Busca el email de confirmación en tu bandeja de correo electrónico

2

Haz click en el link de confirmación que aparece en el email

3

Recibirás otro correo con un link para descargarte la guía gratuita

La clave para una buena gestión emocional

En ocasiones cuando conectamos con nuestras emociones hay una tendencia no tanto natural, sino más bien aprendida socialmente, a huir de ellas, a intentar cambiarlas, a negarlas. En el artículo de hoy me gustaría invitarte a aceptar las emociones que surgen en ti y que has podido ir descubriendo estos días con tu diario emocional (pincha aquí si te perdiste este post en el que explicaba claves para conectar con tus emociones)

Si has ido registrando en tu diario emocional o de forma mental las emociones que has sentido a lo largo de un día, te invito a que hagas un balance de cuántas de ellas han sido agradables y cuántas desagradables. ¿Te sorprende el resultado? ¿Son más las desagradables (miedo, tristeza, enfado…) que las agradables (alegría, sorpresa..)? Si es así, no te preocupes, es normal. En primer lugar porque si te das cuenta, en la clasificación que Paul Ekman hace de las seis emociones básicas tan sólo una, la alegría, es puramente agradable (la sorpresa puede serlo, pero también hay sorpresas desagradables). En segundo lugar, se explica porque la mente también tiene una tendencia a enfocarse en lo desagradable, y esto afortunadamente también se puede cambiar con entrenamiento. Por tanto, te propongo que durante estos días hagas un esfuerzo en enfocarte en las emociones agradables que sientas, pues seguro que también disfrutas de ese tipo de momentos a lo largo del día.

No obstante, lo que hoy me gustaría compartir contigo no es enfocarse en las emociones agradables exclusivamente, porque si no estaría fomentando huir de las desagradables y eso es totalmente infructuoso para el bienestar emocional. A lo que me gustaría invitarte hoy es a aceptar las emociones desgradables (o negativas, aunque a mí no me gusta esta palabra pues no son negativas como tal, también tienen una función aunque no nos guste el mensaje que nos traen o la forma en la que nos sentimos). Como decía, la tendencia es a suprimirlas, a negarlas, a acallarlas… Y no es sorprendente, pues socialmente está mal visto estar triste o enfadado (como comentábamos en el post de la semana anterior, a las mujeres tradicionalmente no se les ha permitido mostrar enfado en público o a los hombres llorar). Es más, cuando te permites sentir alguna de estas emociones quizá tu entorno le reste importancia o te invite a no darle tantas vueltas, a animarte haciendo esto o aquello (“vete de compras y se te pasan todos los males”, “no te enfades, que no merece la pena”, “apúntate a un gimnasio y te desestresas”) ¿Te suena?

Por supuesto, algunas de estas propuestas (bienintencionadas, sin duda) pueden ayudarte temporalmente, pero no son las solución. Serían meros parches, tiritas para una herida que seguirá sangrando. Porque como ya sabemos, las emociones están ahí para darnos información y si las reprimimos (si le ponemos la tapa a la olla de presión) no estamos más que postergando el momento en el que estas se manifiesten de forma más virulenta. Por tanto, a lo que te invito es a que ACEPTES esas emociones y, aunque desentrañar el mensaje que te ofrecen sea doloroso, a la larga más lo será el ignorarlo.


Te cuento una experiencia personal. Hace unos años pasé un episodio en mi vida bastante traumático y gran parte del dolor lo causaba la incomprensión, primero de la situación, y segundo, de lo que yo estaba sintiendo. La situación me provocó un gran enfado pero yo no era capaz de reconocerlo. Primero porque se manifestaba en mí como tristeza, llorando casi todos los días (el enfado era la emoción secundaria, que se escondía tras la máscara de la tristeza como explicamos en “Sumérgete en tus emociones”). Y segundo, porque no aceptaba que pudiera sentir enfado. Yo intentaba ser lo más comprensible posible con la otra persona y con todo lo que estaba sucediendo, y no me permitía estar enfadada porque yo no tenía una imagen de mí misma como una persona que soliera enfadarse. Alargué esta situación demasiado tiempo, sufriendo innecesariamente en el proceso. Hasta que acepté mi enfado, me di cuenta de que mi enfado era legítimo, y no para culpar a la otra persona ni eludir mi responsabilidad en la situación, sino básicamente porque yo sentía que se habían traspasado unos límites que para mí eran importantes. Y este era el mensaje que debía recibir: había algo que para mí era importante y no se había respetado. Entender esto me permitió relajarme respecto a esa situación, empatizar también con la otra persona, pero sobre todo aceptar lo que estaba sintiendo porque, para mí, era legítimo. Esto no quiere decir que todo lo que nazca de esa emoción sea legítimo, porque imagínate que una vez que aceptas tu enfado, tomas una decisión desde ese enfado… ¡podría ser catastrófico! Por ello, te invito a aceptar esa emoción, aunque sea desagradable, entender el mensaje que te trae, y una vez que hayas podido disociarte de esa emoción tan fuerte, actuar en consecuencia, y con consciencia.

Deseo que tengas un día feliz y en CAlma, siendo consciente de todas tus emociones y aceptándolas. Déjame tus comentarios, si verbalizar te ayuda a entender mejor tus emociones, ¡que seguro que así es!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *