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La fórmula “no mágica” para conciliar vida profesional y personal

La fórmula para conciliar vida personal y profesional bien podría ser la fórmula de la felicidad, porque hoy en día ¿qué es lo que más se ansía si no es ese equilibrio, poder hacer malabares con todas las actividades del día a día sintiéndonos bien? Ser capaz de equilibrar el tiempo que dedicas a tu vida profesional y el tiempo que te dedicas a ti misma se considera una proeza que muy pocas logran y cómo alcanzarlo parece ser el secreto mejor guardado. En este artículo te desvelaré cuál es para mí la clave para conciliar y vivir en equilibrio y comprobarás que es algo al alcance de todas.

Muchas mujeres me preguntan: “¿cómo puedo organizarme mejor?, ¿qué herramientas debo utilizar para programar y planificar el día o la semana?, ¿cómo puedo hacer todas las actividades que quiero sin estrés? O ¿cómo robarle minutos al día para tener tiempo para mí?” .

Mi respuesta a estas preguntas es siempre la misma; un mantra que forma parte de mí desde hace años:

No hay calma exterior sin calma interior”

¿Qué quiere decir esta frase? Lo que todas buscamos es equilibrio, calma, sentirse bien con una misma a lo largo del día, sin estrés, ni sentimiento de culpa…. básicamente, sentirse en paz. La cuestión está en que esta paz o calma que tanto ansiamos, la buscamos fuera, en el exterior. Pretendemos poner orden en nuestra agenda, nuestra casa, nuestro calendario (y ya de paso a veces el de nuestra pareja, hijos, padres, amigos…), ir colocando piezas fuera que nos aporten esa paz interior. Pero esta es una tarea que, aparte de titánica e infinita, es infructuosa para encontrar la paz interior y posiblemente acabe siendo fuente de mayor frustración e insatisfacción. Por varios motivos:

  • en la vida todo es impermanente, nada permanece inmutable, todo siempre cambia… Es un principio budista que considero esencial para encontrar la paz: aceptar la inpermanencia de las cosas y el carácter cambiante de la vida.

  • no tienes control sobre las cosas. Vives en el espejismo de que lo tienes (pero la realidad es el punto anterior)

  • si persistes, es infinito… Puedes pasarte la vida planificando, organizando, programando… y luego ejecutando, y al día siguiente vuelve a ser lo mismo, porque las cosas suceden, las fechas de las reuniones se cambian, la mesa del despacho se desordena, tu casa se ensucia, etc… Con esto no digo que no haya que ordenar, programar y planificar, sino que lo importante es ser consciente de para qué lo haces. Lee el siguiente punto.

  • ¿realmente te da satisfacción, o sientes felicidad cuando consigues organizar todo lo que quieres y ejecutarlo según tus planes? Puede que experimentes una satisfacción momentánea, pero poco después esa sensación se desvanece y ya estás buscando otra actividad más que organizar, un proyecto nuevo que emprender, una estancia que volver a ordenar…

Entonces, ¿cuál es la fórmula mágica para organizarse mejor y conciliar? ¿Quiere esto decir que no existe, que es una utopía que todas perseguimos sin sentido?

No. La cuestión está en que esa fórmula no se encuentra fuera de ti, sino dentro de ti.

Antes de pretender conciliar, de querer poner orden a todas las actividaes que ocupan tu día a día, la clave está en conocerte por dentro y saber cuál es tu orden interno. Por eso, yo siempre hablo de reCONCILIARse con una misma. Puede que no te guste leer esto, que estés pensando que no tienes que reconciliarte contigo misma, que estás bien contigo, que te aceptas, que no estás enfadada y no tienes que iniciar una reCONCILIAción… Si te sientes así, es comprensible. No hablo de reCONCILIARse como si te hubieras peleado contigo misma, pero quizá sí como si tuvieras que perdonarte. Y me gustaría explicarte cómo:

  1. Conócete: puede que pienses que te conoces muy bien, pero si algo he aprendido en estos años es que esta es una tarea de por vida y siempre siempre te puede sorprender algo nuevo de ti.

  2. Entiende cómo es tu orden interior: identifca tus valores, tus creencias sobre tu identidad y sobre tus comportamientos. Ten claro qué es lo prioritario para ti. Saca a relucir tus capacidadesy lo que te permiten hacer.

  3. Acéptate: reconoce y asume que una parte de ti es de un determinada manera, y otra parte de ti, de otra, etc. Y es importante hablar de “partes de una misma”. Aquí es esencial tener claro que tú no eres lo que haces, no eres tus comportamientos. Tienes determinadas conductas en determinados momentos y si te conoces, te entiendes y te aceptas, entonces, y sólo entonces, puedes llegar a cambiarlos, si quieres. Pero ante todo lo importante es aceptarse.

  4. Perdónate: cuando nos analizamos e identificamos esas partes de nosotras que no nos gustan, tendemos a ser muy críticas con nosotras mismas, a juzgarnos en exceso… Precisamente es por esta última fase por lo que reCONCILIARse con una misma cobra máximo sentido. Perdónate, haz las paces contigo misma.

En gran medida, nuestra necesidad de controlar lo de fuera y tenerlo en orden atiende a no haber hecho este acto de reCONCILIACIÓN con nosotras mismas, a no tener claro qué orden interno tenemos, a no haberlo aceptado y a estar siendo excesivamente duras con nosotras mismas.

Cuando no nos conocemos ni aceptamos, dejamos que lo externo nos influya más de la cuenta y ponemos el foco en ello: queremos cambiar lo de fuera porque no estamos a gusto con nosotras mismas. Sin embargo, cuando te conoces, gestionas tus emociones y tus reacciones o respuestas ante las circunstancias de la vida, estás más conforme con lo que ocurre porque entiendes que lo externo no puede influir en lo interno tanto como antes. Porque si estás en paz contigo misma, el caos externo es menos caos y, sobre todo, te afecta menos. Dejas de sentir esa necesidad de satisfacción y aprobación externa (¿para qué haces tantas cosas, si no?), y te sientes satisfecha con lo que eres.

Aún así, la vida son actividades, tareas, proyectos, obligaciones, compromisos y deseos que hay que gestionar. Pero desde esa reCONCILIAción personal, desde estar en paz contigo misma, el acto de conciliar vida personal y profesional no es una fuente de estrés sino una extensión de lo que eres y fluye con mayor facilidad.

Existen muchas herramientas, estrategias y trucos para conciliar y organizarse mejor, pero nada de esto funcionará si no tienes esa calma interior que nace de haberte reCONCILIAdo contigo misma.


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