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La principal fuente de estrés que quizá desconoces

Las mujeres que acuden a mí para conseguir llevar una vida en calma en muchas ocasiones están sufriendo un nivel altísimo de estrés cuyas consecuencias ya son tan visibles que les han hecho despertar y querer cambiar su estilo de vida. También me encuentro con mujeres que simplemente sienten que están mal pero todavía no han identificado que padecen estrés (¡yo era una de ellas!), porque tienen creencias sobre el estrés y sus efectos, pero sobre todo sobre sus causas. Hoy me gustaría hablarte de la que para mí es la mayor fuente de estrés y a veces la más invisible. Ya sabrás que de lo que te voy a hablar no es algo externo, porque no hay calma exterior sin calma interior.

Si hicieras una lista de factores estresantes en tu vida, quizá identificarías algunos de estos: “mi jefe me exige demasiado, no tengo tiempo para atender a mis hijos, mis amigos me piden muchos favores, tengo que atender a la familia, tengo muchas actividades (gimnasio, quedada con amigas, las extraescolares de los niños)”, etc

Estarás de acuerdo conmigo en que todos estos factores son cuestiones externas, ajenas a ti en principio. Por decirlo de otra forma, estás echando balones fuera. Sin pretender minimizar el efecto que estas cuestiones de hecho tienen en tu vida, te diré que te estás engañando. Éstas pueden ser algunas fuentes de estrés, pero no son sino consecuencias de la fuente de estrés “raíz”, el origen de todo: no vivir alineada con tus VALORES.

Probablemente la vida que llevas te estresa porque no está alineada con lo que es importante para ti. Y es normal. Desde pequeños nos dicen lo que tenemos que hacer para triunfar (desde una perspectiva económica) en la vida, pero pocas veces nos invitan a reflexionar sobre lo que realmente es importante para nosotros y lo que nos va a hacer felices. Si aprendiéramos esto desde pequeños, en la edad adulta haríamos elecciones más alineadas con nuestros valores.

Te pondré un ejemplo personal. Quizá hayas leído en mi página web, en la sección Sobre mí (La Teoría de los Seis Grados de Unión) que trabajé en el ámbito de la cooperación al desarrollo. A primera vista ésta es considerada una labor loable, de entrega y contribución. La época en la que empecé a trabajar en cooperación eran mis 25 años y dicen que suele haber una crisis en torno a esta edad. Sea lo que fuere, con 25 años viví una de las experiencias más estresantes y que más me han enseñado en mi vida. Cuando estaba en medio de esta crisis, yo también echaba balones fuera y culpaba a mi jefa (quien sí tenía parte de responsabilidad por tener unas prácticas laborales bastantes tóxicas). Acudiendo a terapia, empecé a entender por qué la vida me estaba poniendo en esa tesitura y cuál era el aprendizaje que podía extraer de todo aquello. La principal lección para mí fue darme cuenta de que el trabajo que desempeñaba no estaba alineado con mi valor de contribución. Aunque inicialmente yo creía que sí lo estaba, las prácticas diarias, las tareas que debía realizar todos los días no me hacían sentir que estaba contribuyendo a un fin mayor. Objetivamente cualquiera afirmaría lo contrario, pues al fin y al cabo la tarea técnica que yo desempeñaba sí que estaba encaminada a ayudar a la/os beneficiarias/os de los proyectos. La cuestión está en que yo no lo sentía así, yo sentía que había incongruencia entre lo que yo quería en la vida y lo que estaba haciendo diariamente. Esa incongruencia era mi principal fuente de estrés, pues luchaba diariamente conmigo misma, me intentaba convencer de algo que no sentía.

La relación tóxica con mi jefa objetivamente estaba ahí y no puedo ignorarla, como he comentado antes. Sin embargo, no eran sino síntomas, consecuencias de esa incongruencia que había dentro de mí. Si yo hubiera trabajado alineada con mis valores, si hubiera sentido que haciendo lo que hacía estaba atendiendo a lo que era importante para mí, honrándome, habría estado conectada con mi centro y no me habría tambaleado ante las prácticas poco aconsejables de mi superior.

Si sientes que vives estresada, te invito a que hagas un ejercicio de reflexión sobre cuáles son tus valores. Los valores son aquellos conceptos o principios que rigen tu vida, a lo que te acercas con cada una de tus acciones. Cuando te hablé de creencias limitantes, te comentaba que las creencias son la forma en la que encarnas o materializas los valores. Por ejemplo, uno de tus valores puede ser la honestidad y tú traduces este valor en tu día a día con la creencia de que hay que decir siempre la verdad, aún cometiendo un “sincericidio” ;) Otras personas podrían estar honrando el valor de la honestidad simplemente no mintiendo cuando les pregunten.

Por ello, te invito a identificar los cinco valores que quieres estén presentes en tu vida y posteriormente a analizar cómo se encarnan en cada uno de los ámbitos de tu vida (trabajo, pareja, familia, ocio, etc). ¿Las tareas de tu trabajo van encaminadas a alcanzar alguno de estos valores?¿Honras estos valores en tu vida familiar? ¿Qué valores transmiten tus acciones a tus hijos?

La idea es responder a estas preguntas sin ánimo de que las respuestas te abrumen. Ser realista con la situación actual que tienes es condición sine qua non para hacer este ejercicio. Es decir, si uno de tus valores es la abundancia, pero actualmente tienes una situación económica complicada por determinadas razones, no te juzgues. Toma conciencia de que actualmente no puedes honrar ese valor, pero ya estarás más cerca de tomar decisiones en el futuro que te permitan incorporarlo en tu vida. Simplemente con el hecho de ser consciente, el nivel de estrés se reduce, pues has identificado la fuente. Si quieres trabajar tus valores en una sesión de coaching conmigo, estará encantada de ayudarte. 


2 opiniones en “La principal fuente de estrés que quizá desconoces”

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