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¿Qué mensaje tiene tu cuerpo para ti?

Hoy me gustaría seguir indagando en la importancia de la conexión con una misma, como pilar fundamental para conseguir calma interior (Por si no lo has visto, en mi web ofrezco un programa de coaching para conseguir este objetivo de Vivir con CAlma interior). Nos centraremos en la conexión con el cuerpo como una de las vías para identificar nuestras emociones que nos permita regularlas y gozar de calma interior.

La semana pasada te invité a tomar unos minutos para conectar contigo misma. ¿Cómo ha ido? Espero que hayas podido tener un momento de conexión al día, de toma de conciencia de cómo se sentía tu cuerpo. Quizá piensas que esto es automático, que todos los días sientes tu cuerpo. Eso es innegable, pero de lo que me gustaría hablarte no es de ser consciente de lo que tu cuerpo siente a nivel físico. De hecho, como parte de un mecanismo autorregulador, el cerebro no ofrece a nivel consciente toda la información que el cuerpo percibe a través de los sentidos, ni del exterior ni del interior, porque si no nos volveríamos locos. Esto nos permite confiar plenamente en la perfecta maquinaria que es nuestro cuerpo, tanto, tanto, tanto… que a veces lo ignoramos. Hoy en día hay personas que viven muy desconectadas de su cuerpo, que centran toda su energía en el desarrollo de sus capacidades cognitivas, mentales, y abandonan el cuerpo. En el extremo están aquellas personas que, aunque sientan determinados dolores (señales del cuerpo), se han acostumbrado a vivir con ese dolor y lo ignoran diariamente.

De lo que me gustaría hablarte hoy es de tu capacidad para recibir la información que tu cuerpo puede darte sobre ti misma. Los dolores suelen ser la alarma S.O.S que el cuerpo activa, pero antes de llegar a ese extremo, el cuerpo está continuamente enviando mensajes para que le prestemos atención porque es una de las formas en que nuestra alma se expresa. Te pongo un ejemplo que la mayoría de las personas han sentido en algún momento en sus vidas. Cuando tenemos miedo, podemos percibirlo porque nos tiembla alguna parte del cuerpo o se nos hace un nudo en el estómago. Son señales a las que ya estamos acostumbrados, pero no dejan de ser la forma en la que el cuerpo nos manifiesta que estamos sintiendo una determinada emoción, en este caso, el miedo.

De esto se trata, de poder percibir las señales sutiles que diariamente el cuerpo nos envía para darnos información, sin llegar a la situación de un dolor crónico o un bloqueo del sistema. A veces es fácil porque hay determinadas sensaciones físicas asociadas a unas emociones, pero otras muchas veces la señal que envía el cuerpo no es ni tan clara ni tan familiar. La buena noticia es que del mismo modo que aprendiste a saber que un nudo en el estómago significa miedo, puedes aprender a identificar qué sientes, qué te está pasando o qué intuyes de tu entorno conectando cada día más y más con tu cuerpo. Y eso es a lo que te invito.


Me gustaría compartir contigo mi caso, aunque se acerca más al nivel S.O.S alerta que al mensaje sutil, pero creo que puede ser útil para entender la importancia de la conexión con el cuerpo. Durante años, he padecido bruxismo (por si no sabes qué es exactamente, consiste en apretar la mandíbula y rechinar los dientes mientras se duerme, con las nefastas consecuencias que esto tiene para la salud). Algunas teorías apuntan a que si se produce un alto nivel de estrés que no se libera durante el día de forma consciente, por la noche, al relajarse, el cuerpo lo canaliza de esta forma. No es mi caso pues afortunadamente a día de hoy llevo un ritmo de vida muy saludable y calmado, con pocas situaciones que pudieran provocarme estrés y una gran capacidad para gestionarlo. Si no es el estrés, ¿qué mensaje me estaba enviando mi cuerpo? Hace meses empecé a sufrir más agudamente las consecuencias del bruxismo, me impedía descansar y me provocaba dolor de cabeza. Yo era el claro ejemplo de persona que se había acostumbrado a convivir con esa dolencia y la asumía como parte de mí. En uno de mis muchos intentos por solucionar el tema del bruxismo, consulté a un especialista en ATM que me dijo “el bruxismo es incurable, sólo se pueden paliar sus efectos con una férula de descarga”. Para mí esto siempre ha sido una tirita para una herida profunda que sangra, pero durante un tiempo me creí esa cantinela. Hasta que vi dos cuestiones claras. Primero, mi cuerpo estaba empezando a “gritarme” porque llevaba años sin querer escuchar lo que me estaba susurrando. Y , segundo, no estaba dispuesta a ser una esclava de mi “condición” de por vida. Así que decidí ir al origen, investigar qué quería decirme mi cuerpo, lo que no es fácil ni agradable, pues por eso lo había “acallado” durante tanto tiempo.

Busqué ayuda entre compañeros coaches y terapeutas, sin saber que ya la vida ya me había puesto en el camino para sanar esta situación. La solución vino de la mano de la Programación Neurolingüística, en lo que me estaba formando. A lo largo de mi formación como practitioner en PNL había aprendido distintas técnicas para conectar con mi cuerpo y hacerlo mi aliado en el camino del autoconocimiento, pero no veía claramente cómo sanar este problema (¡fíjate qué ciega estaba!). A través de una técnica denominada “Cambio de historia”, realizada por un compañero practitioner en PNL,  finalmente he podido acceder a la información que mi cuerpo quería darme, y he permitido que la emoción que tenía reprimida aflorara al nivel consciente. De esta forma he dado el primer paso para librarme del bruxismo y aceptar esa parte de mí que negaba. Si bien este tipo de técnicas se deben realizar con un especialista (practitioner o master en PNL), lo importante es que la respuesta estaba dentro de mí: fui yo la que encontré en mí el mensaje que mi cuerpo quería darme.


Al compartir mi experiencia, lo que pretendo es que veas que, antes de llegar a determinadas situaciones, tú tienes dentro de ti todos los recursos para escuchar a tu cuerpo diariamente y poder tener en el nivel consciente lo que vas experimentado en el día a día. Dedicando unos minutos al día, en silencio y en un entorno agradable, a preguntarle a tu cuerpo cómo se siente irás entrenando tu capacidad de escucharle. De esta forma, cuando la vida te ponga en una situación en la que parezca que no puedes gestionar tus emociones, ya contarás con una forma más real, más palpable de comunicarte contigo misma. Escuchando tu cuerpo podrás entender qué te está ocurriendo en ese momento o quizá posteriormente. La cuestión es que si algo de lo que te ocurre es importante para ti, si te hace sentir una emoción que tiene un mensaje que darte, puedas procesarlo de forma consciente y evitar que la experiencia deje una marca en ti (engrama inconsciente), que en un futuro te genere un malestar mayor por no haber sido procesada. Por ello, mi invitación a conectar diariamente con tu cuerpo sigue en pie y espero tus comentarios sobre lo que experimentas, si quieres compartirlo.


Una respuesta a “¿Qué mensaje tiene tu cuerpo para ti?”

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