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¡No controles!

Hay miles de motivos por los que nos estresamos. En mi artículo La principal fuente del estrés que desconoces te comentaba cómo el hecho de no tener claros tus valores y que tu vida (personal o profesional) no estuviera alineada con ellos podía ser una de las razones por las que sientes estrés. Hoy me gustaría hablarte de otro factor que además suele ser una de las características de las superwoman de hoy en día: la necesidad de controlarlo todo.

¿Te pasas el día organizando tu agenda, limpiando tu mesa de trabajo? ¿Colocas los documentos y papeles una y otra vez, cambiando el criterio de cómo archivarlos cada semana? O si trabajas en casa, ¿eres de las que no se sienta a trabajar hasta que no ha limpiado toda la casa cinco veces y puesto tres lavadoras? ¿Le organizas la agenda a tu pareja o tus hijos? ¿Tienes tus planes de ocio organizados como si fueran reuniones de trabajo?

Si has respondido sí sólo a una de estas preguntas, te interesa lo que quiero compartir contigo en el artículo de hoy. Yo hace unos años habría respondido sí a todas ellas, incluida la última (¡¡¡programaba mis actividades de ocio en un excel!!!) Probablemente te estés preguntando qué hay de malo en todo ello: nada, nada… siempre y cuando entiendas para qué lo haces, y lo que más me interesa hoy, por qué lo haces. Ser organizada y ordenada es una virtud, está claro. Pero si todos los días dedicas una hora al comienzo de tu jornada a ordenar y reordenar tus documentos y papeles, los bolígrafos y post-its por colores, tamaños y formas, y eso te está impidiendo sacar trabajo adelante, ¡ahí sí tenemos un problema! Si además, tu tendencia a controlar te lleva a organizar no sólo tu vida sino la de los que te rodean, y eso empieza a crearte problemas en tus relaciones, estarás de acuerdo conmigo en que no es un comportamiento muy sano. Si no dejas ni un hueco para la improvisación o lo que es peor, los imprevistos (porque los hay y eso es indiscutible), es normal que te sientas estresada porque lo que sí es un hecho objetivo es que NO PUEDES CONTROLARLO TODO. Imagino que a estas alturas ya te habrás dado cuenta de ello y no te estoy descubriendo nada nuevo. Sin embargo, en lo que me gustaría ayudarte con el artículo de hoy es en entender el por qué, que espero arroje un poco de luz para saber cómo reducir esta fuente de estrés.


La necesidad de control en las cuestiones externas (otras personas, poner orden en casa, mandar en el trabajo, etc) nace de un descontrol interno. Como siempre, me gusta ilustrar lo que te cuento con experiencias propias. En los años que viví en India (país que muchos consideran sinónimo de caos y descontrol), especialmente en los dos últimos años, me di cuenta de dónde nacía mi necesidad de tener todo bajo control gracias a la ayuda de mi naturópata (que al final acabó siendo terapeuta, amigo… un oído que escuchaba sin juzgar). En esos dos últimos años, vivía en el campus de la Universidad, en una casa muy “sencilla” pero con muchas cositas por reparar, limpiar, ordenar, etc. Como muchas casas en India, y más si está “in the jungle”(en la jungla), como decían mis compañeros, estaba casi siempre abierta y se llenaba de polvo, arena, etc. La verdad es que hasta ese momento no consideraba que estuviera obsesionada por la limpieza: me gustaba tener la casa ordenada, mis papeles y libros organizados, pero creo que entraba dentro de lo normal (jajaja, ¿qué es lo normal?). El caso es que esos dos años concidieron con una relación sentimental a distancia: ALGO TOTALMENTE INCONTROLABLE. Me explico. Evidentemente mi relación era lo que yo quería, pero es indudable que lo que más me habría gustado era que la distancia no nos separara y ese factor no estaba bajo mi control… yo no podía cambiarlo. A esto hay que añadir que las emociones, como bien sabes ya, no se pueden elegir ni controlar. Para entonces, no sabía lo que a día de hoy sé sobre gestión emocional. Pero lo que aprendí de esta experiencia fue que fruto de ese descontrol interno (de lo que sentía, lo que me gustaría que pasara, la frustración porque no podía pasar, etc..) se acrecentó mi obsesión por tenerlo todo ordenado y limpio en una casa que, créeme, era difícil mantener impoluta y en orden. Es decir, podía seguir alimentando mi obsesión eternamente porque nunca estaría lo suficientemente limpia, ni ordenada. Gracias a mi naturópata entendí que buscaba controlar FUERA lo que no podía controlar DENTRO. Fue toda una revelación. Siempre he dicho que India es un país que te hace de espejo a marchas forzadas, máxime cuando eres occidental y todos los días convives con una mentalidad oriental más flexible, permisiva y tolerante. En India es fácil que las cosas no vayan como tú esperas (si sigues instalado en tu mentalidad occidental) y eso es lo que ocurría prácticamente el 90% de las veces todos los días. En los primeros años esto me frustró enormemente, hasta que empecé a entender lo mucho que podía ayudarme estar viviendo en una cultura así. Esta experiencia que te he contado me permitió aprehender lo que hoy en día es mi mantra particular: no hay CALMA EXTERIOR sin CALMA INTERIOR. Si tú estás tranquila contigo misma, con lo que eres, con lo que sientes, con lo que haces, con lo que tienes… el exterior es un reflejo de esa calma. Si por el contrario, no estás conforme contigo misma, el exterior será continuamente una proyección de ese caos interno y nada saldrá bien. Por eso, cuando alguien me pide que le ayude a poner orden en su caos exterior, en su agenda, su horario laboral, sus quehaceres diarios, le sugiero: “¿qué te parece si empezamos por el principio, por poner calma en tu interior?” De ahí mis dos programas “Vivir con CAlma interior” y “Vivir con CAlma exterior”, que aconsejo realizar de forma secuencial en ese orden: primero trabajamos cómo te encuentras, cómo te sientes, cuáles son tus necesidades, y después, cuando eso está en orden y alineado, podemos desarrollar las técnicas de productividad y gestión del tiempo que más se ajusten a ti, a ese orden interior tuyo. Aún así, hay personas que prefieren seguir poniendo orden fuera pensando que eso les va a dar la tranquilidad y paz interior que tanto anhelan, que así se van a sentir más satisfechas y por lo tanto se reducirá su nivel de estrés. No voy a negar que tener un cierto orden en tu mesa de trabajo, en tu casa, llevar una agenda, etc son cuestiones imprescindibles para ser productiva y sobre todo para dejarte llevar por la ansiedad y el estrés. Pero cuando se torna obsesivo, probablemente es un síntoma de un descontrol interno que no quieres o no sabes cómo ver. Y por ello, en lugar de poner una tirita a una herida que seguirá dándote la lata, es mejor curar la herida desde el principio, ¿no crees? Si quieres aprender a identificar qué te impulsa a querer controlarlo todo, a ordenador todo y también cómo vivir relajada y sin estrés, puedo ayudarte a través del programa de coaching Vivir con CAlma interior. Espero que este artículo haya servido al menos para tomar conciencia.

Que tengas un día feliz y en CAlma


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