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Paso de ser superwoman, ¿y tú?

Aunque sorprenda a mucha gente, paso de ser superwoman y en este artículo me gustaría explicarte por qué.

En el artículo de la semana pasada ¿Por qué estoy hasta el moño de la multitarea?, ya vimos la diferencia entre trabajar en multitarea y ser una mujer multifacética, pues un lector me había preguntado por qué estoy en contra de estos patrones de comportamiento. Su respuesta proseguía con la argumentación de que la mujer presenta [cito textualmente] “los defectos típicos de las personas inteligentes, la autoexigencia y el perfeccionismo, pero siendo estos impuestos por ellas mismas”.

Es precisamente en este punto en el que discrepo y por el que reafirmo mi rechazo a ser una superwoman. Antes de explicar por qué, creo conveniente concretar más aún lo que yo considero una superwoman. Estas serían sus características:

  • Omnipresente: está presente no sólo en todas las facetas de su vida, sino también en todos los radios de acción de su entorno (familiares, amigos, pareja, etc)

  • Omnisciente, o eso parece, porque tiene super memoria y la capacidad de leer mentes ;)

  • Omnipotente, en el sentido de que tiene una gran fuerza y energía y ¡puede con todo y más!

  • Es super rápida en todo lo que hace, incluidas las interacciones sociales

  • Por supuesto trabaja en modo multitarea

En definitiva, es esa mujer que desempeña diversas facetas de su vida con altos niveles de excelencia y de aparente perfección.

La cuestión está en si este rol es elegido o impuesto. E incluso en el caso de que se argumente que es elegido, yo propongo ir más allá y preguntarse si es una elección consciente o inconsciente. A menudo me encuentro con mujeres que defienden que son ellas las que buscan estar al máximo nivel a nivel profesional, quieren ir al gimnasio para estar físicamente estupendas, desean ser la mejor madre y estar presentes en todas las actividades de sus hij@s, ser atentas con su familia nuclear o extensa, y también con su pareja y, por supuesto, con sus amigas. Según estas mujeres, nadie les está pidiendo (explícitamente) hacer todo eso. Y mi siguiente pregunta es ¿entonces, para qué lo haces? La respuesta inicial no suele ser muy clara, pero, si seguimos indagando, suele estar vinculada a una necesidad de aprobación y afecto. Además, quizá efectivamente nadie les solicita explícitamente que sean así, pero sí hay unos condicionamientos sociales que les llevan a sentir que ese es el nivel al que tienen que estar en todos esos ámbitos, para ser socialmente aceptadas.

En el artículo anterior, te hablé del episodio de mi jefa tóxica y de parte de mi responsabilidad en ello pues, aunque insconscientemente, estaba eligiendo someterme a ese estrés. Me explico. Un hecho objetivo es que mi jefa me solicitaba un determinado volúmen de trabajo. No obstante, yo podría haber reducido ese nivel de trabajo siendo asertiva, presentando datos para argumentar que no se podía hacer en ese plazo que me marcaba, etc. Pero no lo hacía porque lo que realmente yo buscaba era su aprobación. La interpretación que hago a toro pasado es que mi jefa fue un “actor” que el Universo puso en mi camino para que yo adquiriera un aprendizaje: la necesidad de aceptación y aprobación por parte de los demás basada en mis capacidades (sean multitarea u otras).

Quizá estés pensando que esta reflexión se puede hacer en el ámbito personal o privado, pero que en el ámbito laboral es normal que te midan por tus capacidades, por lo que puedes o no hacer. Ciertamente es así, pero la cuestión es si soy yo la que supedito mi amor propio y mi necesidades de pertenencia a la aceptación de mis capacidades en ese ámbito. O si baso mi autoestima y autoconcepto en lo que hago y a qué nivel de perfección, o más bien en lo que soy, sin más. Aquí es donde mi reticencia a ser superwoman (entendida como mujer que hace muchas cosas sin descanso y sin ser consciente de para qué) cobra sentido, máxime cuando esa necesidad de aprobación se traslada a todos los ámbitos en los que la superwoman actúa: familia, pareja, amigos, etc.

Aparte de esta idea subyacente al concepto de superwoman, también está el tema de la imposición social con argumentos como el que he rescatado del lector: “ser autoexigente y prefeccionista es típico de las mujeres”. Se achacan determinadas características a las mujeres para justificar que somos nosotras las que decidimos actuar así, y de esta forma, se evita la responsabilidad conjunta de hombres y mujeres en construir un tejido social más equitativo.

Invito a una reflexión. Históricamente la mujer ha pasado de desarrollarse en una sola esfera (doméstica) –en la que solía ser la triunfadora pues era su dominio, su reino– a estar presente en varias esferas (social, profesional, etc). Y sin embargo, no se le ha hecho más liviana la carga de tener que ser perfecta en todos estos ámbitos. Es decir, se ve obligada a repartir el mismo potencial (léase energía, tiempo, atención) en todas esas áreas, y con un escrutinio social mayor que el que soporta el hombre. Afortunadamente, esto está cambiando, pero es un proceso lento que requiere del mimo y cuidado de todos los agentes sociales. Y yo me considero una agente del cambio social que quiere mimar y cuidar de las mujeres en ese proceso. ¿y tú? ¿qué papel sientes que desempeñas en este cambio? ¿Eres superwoman por elección o por imposición (inconsciente)? Te invito a compartir tus reflexiones en los comentarios.


3 opiniones en “Paso de ser superwoman, ¿y tú?”

  1. Hola Patricia, me has recordado muchas cosas empezando por la vez que alguien me llamó superwoman y me sentó como una patada en el estomago, me revelé y le contesté que era una superviviente.
    Por otro lado tu situación con tu jefa tóxica también la he vivido, en mi caso era jefe y te doy la razón somo nosotras la que nos exigimos y buscamos la aprobación de los demás.
    Me considero superwoman por imposición y reniego de ello, prefiero el equilibrio vivir disfrutando de tu familia, tu trabajo y tus amigos desde nuestras posibilidades y siendo conscientes de lo que hacemos.

  2. Bravo, Loles, por tu capacidad de respuesta al identificar claramente que no te sentías superwoman. Y sí, aunque los personajes que el Universo pone a nuestro servicio para que aprendamos tienen una parte de responsabilidad, al final, si tomamos conciencia somos nosotras las que en su momento no supimos fijar límites. Pero ahí está el aprendizaje que ahora nos permite hacer elecciones conscientes sobre donde poner nuestra atención, nuestra energía y nuestro amor. Gracias por compartir también tu experiencia!

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