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Qué hacer cuando sientes que no tienes tiempo

¿Te pasas el día intentando robarle minutos al reloj? ¿Tu vida es una carrera constante? ¿o eres de las que da el sprint final cuando ya no hay más remedio? ¿Llegas tarde y angustiada a todas partes? ¿Sientes continuamente que tu día debería tener 36 horas? En definitiva, vives agobiada por el tiempo y no sabes cómo salir de esta. Te entiendo perfectamente, comprendo tu sensación de falta de tiempo y por eso, en este artículo te voy a explicar qué hacer ante este agobio constante.

¡PARA! ¡PARA! Y ¡PARA! Ante todo, para. Bájate de la rueda del hamster, porque desde ahí, desde la premura y la angustia no puedes tener una visión realista de la situación. Y pensarás “No puedo parar, tengo miles de cosas que hacer, ¿cómo voy a parar?!” De acuerdo, la alternativa es seguir en la rueda del hámster que hasta ahora te ha provocado estrés, agobio e infelicidad. Si lo que has intentado hasta ahora (hacer las cosas más deprisa, angustiada, varias a la vez – multitarea -, sin descanso, etc) no te ha funcionado, ¿no crees que ya es hora de probar algo nuevo? Por eso te invito a que pares, te bajes de esa rueda y te dediques unos minutos para poder tomar aire y ver las cosas desde otra perspectiva. No hablo de esos minutos en los que caes agotada en el sofá o en la cama y casi estás tan K.O. que no puedes ni pensar. O los minutos que decides pesar enganchada a las RRSS o a la tele. Me refiero a dejar todo de lado, apagar todo, y conectarte contigo misma, de lo que ya te hablé en “¿Cuánto tiempo al día te estás robando?”

¿Te has parado a pensar qué coste tiene para ti ir a la carrera todo el día? No sólo me refiero al desgaste energético y la incapacidad de concentración para intentar hacer todo, todo, todo bien (imposible cuando estás en modo “multitarea”), sino también al coste emocional. ¿Cómo te sientes cuando llegas a casa? ¿Qué emoción descargas en tu familia, en tus hijos, en tu pareja, en ti misma? ¿Cómo te hace sentir esto? Imagino que ya estás harta de sentirte así.

Por ello te invito a parar y reflexionar. En primer lugar, para poder tomar aire y verlo desde otra perspectiva. Las decisiones que tomamos desde la angustia, las prisas, el agobio normalmente nos llevan a seguir en la rueda del hámster y además no suelen ser respetuosas con nosotras mismas. En segundo lugar, para tomar conciencia de cuál es la situación en la que estás, la situación real y objetiva, no la que tu mente se construye mientras está en la espiral de las prisas. Cuando la sensación de falta de tiempo se ha apoderado de ti, te invade y no te permite pensar con claridad. Recalco que es una sensación, fruto de tu diálogo interior, es decir, es un constructo de tu mente ¿No te ha pasado que a veces 1 hora parece durar 5 minutos y otra vez una eternidad? Esto nos puede dar una pista de que la percepción que tenemos del tiempo es subjetiva, como se apunta desde la programación neurolingüística. Llegamos al punto en el que, si te paras a pensar, vives diariamente con una sensación de falta de tiempo que genera en ti nerviosismo, estrés, a gobio. Tu mente te hace pensar que estás continuamente en una situación de “peligro” o de “amenaza” pero esa situación en ocasiones puede no ser real o quizá no hasta el punto que imaginas. Si quieres entender mejor a qué me refieroe, en el artículo “Tu mente ¿amiga o enemiga?” profundizo en este aspecto. Así pues, si la historia que te cuenta tu mente puede no ser real, se torna necesario analizar de cuánto tiempo dispones y a qué lo dedicas, ¿no crees?

Uno de los pilares de la productividad personal con CAlma es que el tiempo no se gestiona, lo que puedes aprender a gestionar es tu nivel de energía, de atención y las tareas que tienes que realizar.

Sin embargo, es necesario saber cuál es tu punto de partida, cómo es tu día a día, de cuánto tiempo dispones y en qué lo inviertes. Sólo desde la toma de conciencia (de la forma más objetiva posible, y no desde la montaña rusa de las prisas) de tu situación, podrás decidir qué hacer y hacia dónde ir. Las decisiones que tomes desde ese punto serán más conscientes y más realistas, y probablemente no te lleven a acelerar el ritmo sino a ralentizar y vivir más en CAlma. Y ¿cómo puedes llegar a ese punto de partida? Necesitas una radiografía de tu día. Te invito a que lleves un diario durante al menos una semana en el que registres las actividades que realizas y cuánto tiempo les dedicas. Es importante que al final del día sumes el total y veas si te salen las cuentas, porque en tu reloj de arena interno puede que haya grietas por las que se escapen granitos de arena de tiempo de los que no eras consciente.  Si necesitas una herramienta para ir tomando nota, puedes descargarte mi Guía gratuita para mujeres trabajadoras productivas con ganas de CAlma, en la sección de Recursos, suscribiéndote en mi web al boletín para entrar en la Comunidad en CAlma.  De esto se trata, de empezar a tomar conciencia de cómo actúas en tu día a día y de cuánto tiempo realmente dispones, para poder rebatir o quizá reconfirmar tu sensación de falta de tiempo. Pero en cualquier caso, recuerda, el tiempo es el que es y lo que puedes aprender es a gestionar tus actividades, la energía y atención que les dedicas. Te animo a que escribas en los comentarios de qué te vas dando cuenta esta semana.


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