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Tu mente ¿amiga o enemiga?

Hoy te quiero hablar de cómo nos relacionamos con la mente. En el post de la semana pasada en el que te explicaba la importancia de conectar contigo misma, hice una referencia a cómo en ocasiones la relación con nuestra mente puede ser algo perversa y en este artículo me gustaría explicarte por qué.

En esos minutos en los que te invito a que conectes contigo misma, probablemente, e inconscientemente, lo que haya ocurrido es que te has dejado guiar por tu mente. Es totalmente normal, es lo que hacemos todos “por defecto”. La mente es una vía más para conocerte a ti misma, pero lo que me gustaría resaltar es que no es la única forma (como ya vimos la semana pasada) y además, dependiendo de cómo sea la relación con tu mente, puede ayudarte más o menos. Ahondemos en este aspecto.

El sistema educativo, desde la revolución industrial, ha promovido el desarrollo de la capacidad cognitiva. Todos los esfuerzos se concentran en el desarrollo del intelecto (no necesariamente para ser seres pensantes, que es algo bien distinto). Es decir, estamos acostumbrados a entrenar la mente y a servirnos de esta en nuestro beneficio, lo que en la mayoría de las ocasiones es realmente útil. Y esto nos hace tener la falsa impresión de que la controlamos. Controlamos nuestra mente cuando la utilizamos para organizar una reunión, para redactar un informe o para planificar las vacaciones. Es una acción consciente. Pero ¿y el resto del tiempo? ¿qué hace tu mente o dónde está cuando no está supuestamente a tu servicio? O incluso, durante esos momentos en los que tú quieres que la mente se ponga a trabajar para redactar ese informe… ¿tu mente está concentrada al 100% en esa tarea? ¿Cuántas veces te descubres soñando despierta? ¿o criticando mentalmente a tu compañero o a ti misma? Probablemente tu respuesta sea muchas veces y, si no es así, no es porque no te pase, sino porque el centinela de tu mente no está lo suficientemente entrenado ;) Pero no te preocupes, vamos a ver la forma de entrenarlo mejor. 

Pues bien, algunas personas consideran que esto es conectar con uno mismo, dejarse llevar por ese run-run mental, esa historia que su mente les cuenta. Y he aquí el peligro del que te hablaba la semana pasada: esta es la parte “perversa” de la mente, por decirlo de alguna forma. Si elevas tu nivel de consciencia y el centinela de la mente te “caza” cada vez más veces enganchada a ese run-run mental, te irás dando cuenta de que la mayor parte del tiempo tu mente te está contando una historia del pasado o del futuro, pero no está en el presente, en lo que te está pasando en este mismo instante. Puede ser una historia tan inofensiva como acabar pensando en los veranos en tu pueblo con tu abuela sólo porque en el informe que estabas leyendo aparece la palabra Guadalajara (cuando te cazas pensando en esto en lugar de en el informe lo más probable es que no recuerdes cómo has llegado ahí ;)). O puede ser una historia que te está haciendo sufrir en la que te estás machacando por no haber acabado el informe a tiempo o te estás imaginando lo que te dirá tu jefe cuando todavía eso no está pasando. Esta no es la vía que yo te propongo para conectar contigo misma, sino más bien la contraria.

Si ya has experimentado la conexión con tu cuerpo, como te sugería la semana pasada, probablemente este siguiente paso te resulte más fácil. Por eso empezamos siempre por la conexión con el cuerpo, pues es más tangible y te puede ayudar a que tu mente no se disperse tanto. Te propongo que en esos minutos que te dedicas cada día, después de haber conectado con tu cuerpo, actives el centinela de tu mente. ¿En qué consiste? Simplemente en observar a dónde te lleva tu mente pues probablemente no se quede en el presente, en lo que estás sintiendo o qué te rodea. Parece un paso sencillo pero la práctica muestra que nos dejamos arrastrar más a menudo de lo que pensamos. 

Y ¿para qué me sirve este ejercicio? – te estarás preguntando. Es una vía más para empezar a conocerte un poco más. Si empiezas a ser consciente de que tu mente en ocasiones te lleva, contándote una historia, a un lugar en el que no estás ahora mismo, empezarás a apagar ese run-run mental que a veces distorsiona la forma en la que vivimos nuestras experiencias. Si además puedes identificar si suele ser más una historia del pasado o una “predicción” del futuro (no me negarás que a veces nos creemos un poco pitonisas, ¿eh?), poco a poco irás conociendo mejor tus propios mecanismos para la regulación emocional que te permitirá llevar una vida con CAlma interior. Por ello, te invito a que tus momentos de conexión contigo misma se extiendan un poco más durante estos días y empieces a entrenar el centinela de tu mente. ¡Tomátelo como un juego y cuéntame cuántas veces te caza el centinela!


2 opiniones en “Tu mente ¿amiga o enemiga?”

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