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100% mujer

Este fin de semana, a raíz de la campaña publicitaria de El Corte Inglés por el Día de la Madre, las redes se han inundado de comentarios criticando el mensaje machista que arrojaban los carteles, en concreto uno de una mujer joven con el texto: 97% entregada, 3% egoísmo, 0% quejas.

Es incuestionable que se trata de un síntoma más, de la punta del iceberg del sistema machista y patriarcal que todavía impera en esta sociedad.

Algunas de las críticas apuntaban a que quizá era una campaña que buscaba la controversia (a sabiendas de que iba a generar tales reacciones) con el fin de darse más publicidad. Aunque no tengo tantos conocimientos de marketing y publicidad, me permito dudarlo.

Mi opinión va más encaminada a que esta campaña está dirigida a un público que desafortunadamente existe, aunque esas mujeres desconozcan que son el objeto de esa campaña. Si bien está aumentando la conciencia sobre la igualdad entre hombres y mujeres y el rol que la mujer puede ELEGIR desempeñar en la sociedad, las creencias colectivas y condicionamientos sociales no desaparecen de la noche a la mañana. Es incuestionable y reseñable que hoy en día, no sólo las mujeres, sino gran parte de la sociedad, somos conscientes de los roles impuestos a las mujeres que nos han denigrado durante siglos.  Se ha hecho mucho en favor de dar visibilidad y concienciar sobre la discriminación que ha sufrido y sufre la mujer. No pretendo ahora hacer un recorrido histórico ensalzando las conquistas de la tercera ola del feminismo y la gran labor que desempeña hoy en día este movimiento en la sociedad.

La cuestión está en que hay ciertas creencias que están grabadas en el adn colectivo de la mujer de las que la propia mujer no es consciente. Son creencias difíciles de desterrar con tan sólo unos años de sensibilización frente a siglos de imposición. En mi trabajo con mujeres escucho en numerosas ocasiones frases como “yo elijo ir al gimnasio para estar al 100% con mi cuerpo, no me lo impone nadie” o “por supuesto que elegí ser madre”… Siempre desde el respeto, ayudo a estas mujeres a plantearse si esas “elecciones” han sido conscientes y han nacido de una reflexión profunda de lo que realmente quieren. Es necesario trabajar a un nivel más profundo (en concreto yo lo trabajo con herramientas de programación neurolingüística) porque muchas de estas mujeres creen ciertamente que son mujeres empoderadas que no se dejan influir por los estereotipos que el patriarcado impone. Es decir, las mujeres a veces  tomamos decisiones que, a un nivel superficial de conciencia, creemos atienden a lo que nosotras queremos, pero si ahondamos en el origen de esa creencia nos daremos cuenta de que probablemente es heredada (de nuestra familia, el entorno social, etc…)

Durante los años que viví en India, y gracias al estudio que hice sobre el papel de la mujer, leyendo y traduciendo a Sudhir Kakar, pude comprobar cómo  la mujer se definía siempre como vinculada a alguien. Es decir, era “esposa de…, madre de…, hija de…., hermana de.. negando su individualidad e identidad por el mero hecho de ser mujer. Igualmente fui testigo de las críticas de mujeres occidentales hacia la mujeres indias porque estas no se rebelaban ante determinadas situaciones. Me parecía injusto ese juicio, por muy en contra que esté del trato que recibe la mujer en la india. Injusto porque en ocasiones nacía del desconocimiento y de la inconsciencia de las propias convenciones sociales de las que ellas mismas son víctimas en occidente.

Por ello, me he aventurado a decir que esta campaña iba dirigida a un público que desafortunadamente existe: mujeres que creen haber elegido ser 97% entregadas, 3% egoístas (hablar de la diferencia entre egoísmo y amor propio me llevaría otro artículo, pero está claro que los publicistas se han lucido escogiendo las palabras), 0% quejas. Y subrayo “creen”  y rompo una lanza por ellas, porque lo que sostengo es que no son conscientes de que esa elección probablemente no nazca de ellas. Quizá hay mujeres que han elegido de forma muy consciente que ese es el rol que quieren desempeñar en sus vidas y en esta sociedad. Vaya por delante que no juzgo esa elección.

Yo soy mujer, no soy madre, soy emprendedora, soy hija, soy hermana, soy pareja, soy amiga, y ante todo soy consciente de que en todos estos roles se me colará algún tinte machista porque nací y me crié en una sociedad todavía machista. No me juzgo por ello, simplemente estoy alerta para ir potenciando cada vez más mi feminidad y dejar de sentirlo como “un estorbo o un obstáculo” , como apuntaba Betty Friedman en “La mística de la feminidad”, y ser 100% mujer, sin tener que añadir atributos.


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