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La falacia de la multitarea

Hace unos días hablando con dos amigas, una empresaria y otra trabajadora por cuenta ajena en el mundo de las nuevas tecnologías, les escuché decir que les encanta trabajar en modo multitarea, que sienten una gran satisfacción al poder acabar todas las tareas de las que están pendientes al mismo tiempo.

En este artículo te quiero explicar por qué esta sensación de satisfacción puede ser engañosa…demostrando por qué considero que la multitarea es una falacia.

Para muchas personas que viven estresadas, arañando el reloj, robándole minutos y horas al día, el mecanismo más provechoso es hacer varias cosas a la vez. Es decir, si en el espacio de tiempo que me llevaría una tarea, hago dos o tres, pues ¡eso que he ganado!¿verdad? Y así, supuestamente, el tiempo que me “he ahorrado” lo puedo aprovechar en hacer más cosas.

No se puede rebatir que, pasado ese periodo de tiempo, la persona no haya hecho las dos o tres tareas que se había fijado (mis amigas de hecho hablaban de “terminar” esas tareas, no de estar enzarzadas con varias cosas a la vez y no acabar ninguna, que es lo que suele pasar al trabajar o vivir en modo multitarea). Objetivamente se podría demostrar que has hecho una tortilla de patata, hablado con tu madre por teléfono y limpiado parte de la cocina en 25 minutos. Nada que objetar.

Lo que se plantea son dos cuestiones clave: ¿qué calidad tienen cada una de esas tareas?¿cuál es su nivel de excelencia? Y sobre todo, y primordial: ¿a qué coste energético y emocional?

Las personas que trabajan (o funcionan en su vida en modo multitarea) tienden a presentar niveles altísimos de estrés, aunque no siempre se manifieste a simple vista. Es decir, quizá esas personas argumentan que no tienen estrés porque no van deprisa y corriendo a los sitios, ni hablan rápido, no son personas que te interrumpen al hablar, que te dan la respuesta antes de que se la pidas, etc. Aunque estos son algunos de los síntomas del estrés, no todo el estrés se manifiesta así. Las fuentes del estrés así como sus manifestaciones son muy diversas.

Por eso, comparto contigo las razones por las que creo que la multitarea es una falacia.

1ª falacia: la simultaneidad sólo se puede dar en casos muy concretos. Para poder llevar a cabo algo parecido a la multitarea (realizar dos acciones al mismo tiempo) es necesario que se den dos condiciones:

  • Que una de ellas sea una acción promovida por el sistema nervioso autónomo (respirar, digerir, etc..) o que esté tan bien aprendida que resulte del todo automática, como caminar
  • Que requieran dos tipos de procesamiento cognitivo distintos. Este sería el caso de leer y oír música, aunque la cosa cambia cuando la canción tiene letra…

En otros supuestos (escribir un email a la vez que hablo por teléfono, leer un artículo mientras escucho a mi compañero de oficina, etc…) realmente lo que se produce es un cambio en el foco de atención, lo que se conoce como la “capacidad de alternancia”, por tanto.

2ª falacia: la simultaneidad de tareas no es 100% exacta.

Cuando estamos en modo multitarea, nuestro cerebro está constantemente pasando de una actividad a otra. La forma de llevar la atención de una tarea a otra es imperceptible para nosotros, pero el cerebro sí está dando esos “saltos”. Subrayo “saltos” para dar ilustrar el desgaste de energía que supone pasar continuamente de una idea a otra, pues básicamente estamos saltando de 0 a 100 continuamente y muy rápidamente. Pruébalo con tu cuerpo y quizá te sea más fácil sentir el desgaste de energía.

3ª falacia: no ahorras tiempo. Sí hay un lapso de tiempo entre una tarea y otra, aunque sea imperceptible para nuestro cerebro. Y de ahí se deriva la siguiente falacia

4ª falacia:  no eres más eficiente porque tu capacidad de concentración no es del 100% desde el inicio al fin de una actividad. Se produce lo que Yerkes y Dodson denominan “activación del rol”, de tal forma que cada vez que me interrumpo en una tarea, cuando quiero retomarla mi concentración se va activando gradualmente y no está al 100% desde el principio. Al final de un cierto periodo de tiempo, nuestro nivel de concentración en cada una de las tareas ha sido mucho menor que lo que pensamos y lo que es más importante, el nivel de desgaste de energía es muchísimo mayor. De hecho, muchas de estas personas que van con “el pistón puesto” acaban el día agotadas aunque no hayan hecho muchos esfuerzos físicos…¿te suena?

La ley Carlson o ley de la secuencias homogéneas refuerza esta idea al enunciar que “el trabajo interrumpido será menos efectivo y tomará más tiempo que el que se ejecuta de manera continua”. Lo que nos reconduce a la 3ª falacia: no se ahorra tiempo pues lo pierdes también teniendo que volver a concentrarte en la tarea.

Además, a esto hay que sumarle que es materialmente imposible aprender cuando llevamos a cabo varias tareas a la vez porque el cerebro desvía la actividad a una zona, el cuerpo estriado, que se ocupa de procesar lo inmediato evitando que intervenga el hipocampo, que es uno de los principales órganos encargados de la memorización y el aprendizaje. Por lo tanto, también estás perdiendo tiempo a largo plazo.

Te resumo las verdades de la multitarea

  • Pierdes tiempo a corto y a largo plazo
  • Pierdes energía: es un proceso agotador para el cerebro
  • Afecta a la memoria
  • Produce bloqueos mentales
  • Aumenta el estrés, al enviar al cerebro la señal de tener que afrontar muchas cosas.

Ahora elige: ¿seguir perdiendo tiempo y dañando tu capacidad cognitiva a largo o medio plazo o trabajar en modo acción enfocada? En el próximo artículo compartiré las claves y beneficios de la acción enfocada.


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